Adn, algo de nosotros de Gerardo Hochman y el infinito espacio lúdico del cuerpo

Isabel Crubellier

Resumen


Las artes circenses han encontrado su espacio en la cartografía de la teatralidad contemporánea. Vinculadas específicamente a la corporeidad, han desplegado una amalgama de acrobacia, danza y música que encanta al espectador en la generación de una propuesta de circo que resulta lúdica y poética.
Gerardo Hochman es uno de los exponentes más representativos de las artes circenses en la Argentina. Dirige el grupo La Arena desde 1992. Con este grupo ha realizado diversos espectáculos, entre los que se cuentan: Sanos y salvos, Fulanos, Kamuflash y Travelling. Como director de los nuevos espectáculos de circo ha fundado espacios Escuelas de circo que funcionan en distintos barrios de Buenos Aires: La Arena en Palermo, La Arena en Vicente López y la Compañía de Teatro Acrobático de la Universidad Nacional de San Martín. El interés de Hochman siempre es el mismo: crear un espectáculo poético a través del trabajo en grupo de un colectivo. En él prima el trabajo corporal, principalmente la acrobacia, eje del equilibrio entre el cuerpo y la mente, y que por sucesión de imágenes logra la expresión de un mundo poético que sólo puede vivirse en el circo. Mucho más que en sus inicios, este circo apunta a la rigurosidad del despliegue corporal, se ha aventurado en la incorporación de elementos tecnológicos actuales- como la cámara de video, las imágenes proyectadas en una pantalla, un televisor, entre otros- y utiliza la música como un complemento que juega un rol imprescindible en la elaboración de sus espectáculos.

 


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